Por Rafa Machuca
La RAE define cajón como “receptáculo que se ajusta a un hueco determinado de un armario, mesa, cómoda u otro mueble, en el que entra y del que se puede sacar”. Otros prefieren una definición menos técnica, algo así como ese sitio para guardar chismes. Desde luego que ambas pueden tener validez.
Qué sencillo y a la vez útil es un cajón. Todos tenemos cajones en casa llenos de los más diversos objetos, algunos cercanos a las reliquias, inservibles pero a su vez imprescindibles, de los que por algún motivo no nos queremos desprender. Pues imagínese abrir un cajón y que la vista se vaya directamente a una frase en un papel pautado que verse: “Expiración, poema religioso en forma de marcha fúnebre, por Manuel Font Fernández”.
La marcha Expiración, considerada actualmente como una de las magistrales obras de Font Fernández, estuvo durante décadas en paradero desconocido. Hay que remontarse al mes de junio de 1941, cuando tiene lugar su composición pero no su entrega por causa de las 725 pesetas demandadas por su autor, rechazada por una Junta de Gobierno centrada en la ejecución del nuevo paso del Cristo. No sería hasta el año 1966 cuando hay constancia de su primera interpretación, en la tarde-noche del Martes Santo tras el palio de la Virgen del Dulce Nombre por parte de la Banda de música del Regimiento de Soria n.º 9, dirigida por Pedro Gámez Laserna, si bien es cierto que no sería descartable que sonara el día de antes tras la Virgen de las Aguas por la misma formación.
En 1986 se interpretaría en un concierto por parte de la Banda de la Cruz Roja en su sede, siendo esta formación la responsable de su primera grabación en el disco “Rocío del Cielo” (1996) aunque siguiendo una edición realizada por Bartolomé Gómez Meliá. Ese mismo año la Banda de las Cigarreras la interpretaría en un concierto el día 15 de junio, en la capilla de la hermandad. Pero no sería hasta el año 2013 cuando vuelva a sonar en la calle, tocándose de forma previa a la salida del Cristo de la Expiración y durante el antiguo recorrido de regreso de la Virgen de las Aguas por la entrañable calle Alfonso XII, por una Banda de la Oliva de Salteras que tampoco seguiría la versión original, sino la citada edición de Bartolomé, la cual se sigue interpretando hasta la actualidad.
Reconozco que es probable que este relato cronológico pueda generarle varias dudas en su cabeza: ¿Por qué durante un tiempo se tocaba Expiración en conciertos e incluso se grababa pero no sonaba en la calle? ¿Hay mucha diferencia entre la versión original y la editada por Bartolomé Gómez Meliá? Desconocemos la respuesta de la primera, quizás en línea con la dureza de la marcha para un oído “medio”, pero sí conocemos la segunda, tratándose de dos versiones prácticamente iguales a excepción de algunas notas puntuales, pudiendo tener un gran interés la recuperación de la versión original que necesita especialmente una importante tarea de transcripción de manuscritos.
No obstante, aquellos lectores más atentos pueden tener una tercera pregunta, ya que, si hemos mencionado eso de “Poema religioso en forma de marcha fúnebre” y tenemos la marcha fúnebre, ¿dónde queda el poema religioso?
Todos habremos escuchado alguna vez eso de “el tiempo pone las cosas en su sitio”, y es que, ya sea por casualidad o por intercesión divina desde la visión más espiritual, el interés de un grupo de hermanos de la corporación del Lunes Santo constituye la principal causa de descubrimiento y recuperación de las partituras justo de forma previa a la celebración de la relevante efeméride del 450 aniversario fundacional de la hermandad, efeméride que implicaría celebraciones especiales en la actividad cultual y que afectarían positivamente a lo musical. Era el momento perfecto. De esta forma, las formaciones musicales “Terpnos Musica” y “Ars Sacra” bajo la dirección de José Ángel Esteban Velázquez, quien a su vez fue el encargado de la edición de las halladas partituras manuscritas, una orquesta de cámara y coro de voces graves interpretaron en el mes de marzo durante la Función Principal de Instituto celebrada de manera excepcional en la Parroquia de San Andrés eso de: “Oh Señor, corona de la vida, en tu Expiración dulce y sentida, dame tu amor y fe”, letra de Julio Font de Anta sobre la reconocible música de la marcha, retumbando meses más tarde bajo las bóvedas de la catedral durante la Misa Estacional conmemorativa del célebre aniversario.
Un suceso extraordinario durante un tiempo extraordinario para la recuperación de una pieza extraordinaria, que no solo contribuye a una mayor riqueza patrimonial de la música procesional y la música sacra por separado, sino que Manuel Font con Expiración consigue aunar ambos mundos en una simbiosis simplemente perfecta.
Querido lector, no haga caso de este insufrible título de “Expirando en el cajón”. Cámbielo mejor por “Expirando en el Museo”.